Un género híbrido: el ensayo ficción de Anaya

Los alucinados serán los capitanes de las naves del futuro

Un indigente en Cholula


En un país al borde del colapso, como lo es México, viene muy a cuento —o ensayo— hablar de distopías y corrientes apocalípticas, así sea de manera irónica, como lo hace el autor Juan Pablo Anaya, quien con su libro de ensayos Kant y los extraterrestres planta al lector frente a un juego borgiano no exento de referencias multiculturales: de Kant a Maussán, Ridley Scott, Herman Melville, autores ficticios, coloquios literarios improbables y teorías desorbitadas pueblan esta narración que sirve, como el propio autor lo afirma, para despojar de ese halo doctoral que suelen acompañar fastidiosamente las discusiones filosóficas de la academia.

Por ejemplo, en “Canción de amor para un androide”, Juan Pablo Anaya divaga acerca “del sueño del maquinismo”, la biomecánica, y los recuerdos implantados a partir de la cinta Blade Runner.

Estos postulados que desarrolla en una forma aparentemente formal le sirven para introducir un personaje ficcionado que sería una especie de alter ego del ensayista, un joven investigador que desarrolla ensayos a partir de una investigación exhaustiva. Hasta aquí todo sería cierto si no es porque gran parte de los autores y estudios que cita —hay que decir que no todos— son falsos. Y es esto mismo lo que le da una dimensión literaria profunda a este texto, que recuerda a Borges y su literatura fantástica.

Así, en el primer capítulo vemos a un personaje, un investigador, cuyo amor por otro personaje, esta vez de una película, le sirve para descubrir que “la identidad se funda en una facultad bastante frágil”: la memoria.

Esta idea la confirma cuando los labios carmín de la bella androide Rachel sugieren: I can´t rely on my memories (no puedo confiar en mis recuerdos)Este que es un tema que ya ha hecho correr mucha tinta, no se queda en la sobada crítica al “carácter falso de la memoria” o a la distorsión de la identidad a partir de las emociones espurias.

El tema de la película es el pretexto para ahondar en lo que llama un “gesto post-replicante”, a saber, la estrategia para volver a experimentar y repensar los recuerdos que conforman la identidad.

Más adelante, en el capítulo dos llamado “Ahab en el diván”, el narrador, que es el mismo personaje del primer ensayo, nos habla del profesor Acha Banavides, quien le habría dado clases de literatura norteamericana, y al cual el narrador principal dedica este capítulo en un supuesto homenaje póstumo. El homenaje a Acha Benavides se funda en la existencia dramática de este, su historia febril con un hijo que pierde, y su obsesión con la novela Moby Dick, a partir de la cual elabora una desquiciada teoría cultural que busca identificar las relaciones entre objetos culturales.

Es gracias a sus teorías que el lector vislumbra que de la novela Moby Dick a las películas Tiburón y Orca: La ballena asesina hay sólo un paso, es así como Acha Benavides se da a la tarea, cual furioso capitán Ahab, de identificar cómo  la cultura de masas se torna un pastiche que echa mano de la historia del arte y la vuelve una reserva de retazos con potencial significado emotivo.

A partir de elaborar una teoría que postula un sistema de reencarnaciones culturales que tiende a volverse cada vez más decadente, el autor Juan Pablo Anaya, realiza un giño a “La Raza Cósmica” de José Vasconcelos.

Este capítulo es particularmente interesante pues se desarrolla a partir de un juego de espejos, historias similares pero “invertidas”, que evocan el esperpento de Valle Inclán.

En el tercer capítulo, Juan Pablo Anaya lleva al lector a una dimensión, literalmente fuera de este mundo, al aludir a la obra de Kant Historia general de la naturaleza y teoría del cielo(1755), en donde el entonces incipiente filósofo alemán no duda en imaginar escenarios hipotéticos sobre “las características físicas y morales de los extraterrestres”, basado en el lugar de sus planetas con relación al sol.

A partir de esta obra, y un supuesto hallazgo en una biblioteca del IPN, el personaje del joven investigador introduce a un desquiciado debate e torno al papel del Hombre en el Universo, la postura que deberá tomar cuando se encuentre frente a  esa alteridad límite que representan los alienígenas. Si bien para Kant el negro cósmico del universo se abre de forma inconmensurable gracias a la demostración que hiciera Isaac Newton de las teorías de Copérnico, para Chinchilla y Badoglio, los personajes de este nuevo ensayo, el encuentro con una nueva especie “fomentará la hermandad de la raza”, pues este hecho produciría un asombro generalizado que uniría a las naciones. Ambos autores parafrasean a Heidegger al destacar la postura del “ser-en-el-mundo-ante-extraterrestres”, que hará, según afirman, que “el sustantivo humanidad” vuelva a ser el fundamento de la moral a través de un gran ejército que enfrentará a los extraterrestres.

Sin embargo, el avistamiento de ovnis no será posible sin ese grupo autodenominado “Los Vigilantes”, que en la figura del alucinado mayor, Jaime Maussán, encuentra a su capitán. El ejercicio de observar el cielo en busca de objetos no identificados se vuelve la metáfora “del carácter contingente e ínfimo” del ser humano en el Universo. 

La pintura del alemán Caspar David Friedrich, y su obra emblemática El caminante sobre el mar de nubes (1815) sirven de base para hablar del carácter melancólico y heroico del acto de contemplar un paisaje (el vigilante), donde la naturaleza sirve de pretexto para hablar del enigma de lo divino.

Todo este marco tan poético del que echa mano Juan Pablo Anaya para hablar del anhelo y la amenaza que conlleva la otredad, encarnada en la figura-enigma de los ovnis, se torna irónico al equiparar al  héroe romántico de El caminante sobre el mar de nubes al grupo de Vigilantes de Maussán. Es así como el autor traza una ruta crítica en clave de ironía sobre la idiosincrasia del ser-en-el-mundo-mediático a partir de la relación con sus objetos culturales y sus anhelos-expectativas de la otredad.

Anuncios

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Basic HTML is allowed. Your email address will not be published.

Subscribe to this comment feed via RSS

A %d blogueros les gusta esto: