Esa “extraña suerte” de Daniel Herrera

Daniel Herrera (1978) venía a la ciudad de México a presentar su  tercer libro, Melamina, en la Feria Internacional del Libro del Zócalo 2013, sin embargo, debido a los problemas de “logística” que han habido entre el Gobierno Federal y la sociedad civil (léase conflicto magisterial y después lucha de poder entre quienes lo detentan) respecto al uso del espacio público en la plaza principal del Centro Histórico, dicha presentación fue cancelada.

Para quienes lo conocen por sus libros Con las piernas ligeramente separadas y Polvo rojo y han seguido de cerca su trayectoria, saben que su andar por la literatura no ha sido lo que se dice un lecho de rosas. En tuíter, por ejemplo, ante el aviso que él mismo daba respecto a la cancelación de la presentación en el Distrito Federal, Antonio Ortuño le decía: “Esa extraña suerte tuya, Daniel”, y es verdad, parece que su afán por encontrarle humor a todo lo que le rodea algunas veces le deja extraños sabores de boca en su carrera literaria.

La noche del 12 de octubre de 2013 asistí a la presentación chilanga de Melamina realizada en la Pulquería Insurgentes, en la colonia Roma. El lugar estaba lleno, el ambiente agradable, los presentadores y la presentadora, a su lado, sus fans y algunos amigos, atentos: lo único que faltó fue el libro. La presentación de un libro sin el libro. Entonces, constaté que es cierto, esa “extraña suerte” que tiene Daniel es agridulce y quizá aleccionadora y productiva, como él lo plantea en esta entrevista para Blog Indieo.

“tampoco soy de esos mamones que afirman quedarse semanas en un párrafo”

Melamina es tu tercer libro, publicas en Letras Libres, te ganaste la beca del FONCA, ¿qué sigue?

Pues no sé si exista un camino más o menos trazado en la carrera literaria. Para mí sólo sigue lo que he hecho toda mi vida: sobrevivir. Es un país muy jodido en donde dedicarse a esta actividad es casi un suicidio económico. Ya he entendido que trabajaré hasta que muera, no me veo como los escritores gringos. Ni siquiera me veo como los escritores ya reconocidos del país. Si en el camino que he elegido algo de dinero me llega, pues me alegraré, pero lo que nunca se me olvida es que vivo en un país donde hay más escritores que lectores.

Ahora, si la pregunta va más encaminada a si tengo obra lista para ser publicada, pues sí. Tengo preparados dos libros, por lo menos. Una novela más está a la mitad, pero creo que me tomará un par de años terminarla o tal vez más. Me gustaría seguir escribiendo sobre jazz para finalmente formar una recopilación de todos esos artículos y publicarlos como libro. Eso es todo lo que veo en mi futuro cercano. Prefiero no pensar más allá de unos cuantos meses porque no vaya a ser que me muera. Entonces, ¿para qué tanto planear?

¿Cuál es la diferencia entre Daniel Herrera de tu primer libro a este último? 

Pues casi 15 años nomás. He perdido cierto desparpajo, un cinismo respecto a la escritura que creo que me daba un poco de simpatía, pero no me convertía en un buen escritor. Tal vez todavía no soy un buen escritor, pero siento que tengo mayor control de las palabras y de las ideas. Quiero decir que ahora sí sé hacia dónde va cada historia que quiero contar, algo que antes no me sucedía. Lo que me sorprende un poco, ahora que lo reflexiono, es que las temáticas no han cambiado mucho. Pero supongo que eso es normal, algunos temas nos obsesionan y tardamos años en escupirlos de nuestro cerebro.

También soy más paciente con la escritura, antes escribía apresuradamente, como si me estuviera persiguiendo un perro rabioso. Ahora soy más lento, tampoco soy de esos mamones que afirman quedarse semanas en un párrafo. Cada vez que leo eso pienso que en el fondo están intentando justificar su huevonería. Escribo, avanzo y casi no volteo atrás hasta que termino. Entonces regreso a revisar y corregir. Quedarse pensando frente a la laptop y pasar horas sin poner una sola palabra me parece una pérdida de tiempo. Para eso mejor me pongo a hacer cualquier otra actividad.

Quizá otra diferencia es que he perdido la ingenuidad. La literatura ya no significa ese mundo extraño y onírico que antes significaba. Ahora veo que también está lleno de mierda y diamantes. Como todo en esta vida.

¿Es difícil ser escritor norteño o sacudirte de esas etiquetas, cómo ha sido tu experiencia?

No me he sacudido esas etiquetas porque no es una de mis preocupaciones. Lo que quiero decir es que no puedo negar mi lugar de origen. Soy norteño, pero eso no significa que mi escritura tenga que girar alrededor de las temáticas norteñas estereotipadas. Por otro lado, tampoco puedo negar que he vivido la violencia del narco de alguna u otra manera. Y entonces me doy cuenta de que sí me ha influido la ciudad y el clima. Pero eso es de esperarse.

Lo más complicado de vivir lejos de la Capital es, en todo caso, no estar en donde se mueve el mundo editorial. Pero gracias a la red y a las redes sociales, eso va desapareciendo poco a poco. A mi generación le tocó ver cómo muchos escritores de los sesentas fracasaban en su búsqueda por publicar en el DF viviendo en provincia. Creo que algo aprendimos y estamos utilizando las herramientas que tenemos para superar ese escollo.

Muchos escritores se quejan de que no es fácil acceder a que los publiquen en Letras Libres, ¿tú qué dices al respecto?

Pues lo siento tanto por esos escritores quejosos, en realidad tampoco fue tan difícil. El primero que me invitó a colaborar fue Fernando García Ramírez, supongo que vio algo en mí trabajo que le dio confianza para que le mandara textos. Algo me queda claro, si no tienes un estilo o un trabajo que te soporte como escritor, pues no te van a publicar en Letras Libres. Las exigencias de la revista son altas, lo suficiente como para mantener la calidad que tienen desde hace años. Yo no conocía a nadie ahí adentro cuando me invitaron, a Fernando todavía no lo conozco personalmente, espero pronto saludarlo en persona. No tengo palancas de ningún tipo, lo único que tengo es mi trabajo y ya. Afirmo con seguridad que me gusta más que me reconozcan por lo que hago y no tanto por los amigos que tengo. Sé que la mayoría de los mexicanos avanzan transando, pero yo me niego a hacer eso. Tal vez esos escritores que se quejan porque no pueden publicar en Letras Libres no son muy buenos y redactan del carajo, ¿no crees? Esa es una posibilidad.

También se quejan de que hay mañas en las becas FONCA, ¿qué les dirías para sus futuras postulaciones? 

Que hagan mejores proyectos. De nuevo, yo no conozco a nadie adentro, ni siquiera estoy seguro de quiénes eligieron mi proyecto. No le pagué a nadie, no concerté con nadie. Envié mis papeles esperando ganar y lo hice. He fracasado muchas veces pidiendo becas, ahora no lo hice. Una vez más, tal vez esos que se quejan no saben redactar correctamente un proyecto, ¿no crees?

¿Estás escribiendo un nuevo proyecto literario, de qué trata?

En este momento estoy inmerso en el proyecto del FONCA, lo que tenía planeado como una novela de 110475_big cuartillas está creciendo a pasos agigantados. Incluso no me alcanza el tiempo con todo lo que a diario hago. Entre mi vida diaria y la escritura he dejado de hacer muchas actividades de ocio que antes tenía. Casi no salgo de casa, antes salía a tomar varios días a la semana. También he dejado la vida social culturosa de mi ciudad. Apenas voy a algunas presentaciones de libros. No me paro en teatros ni galerías. Casi no voy a conciertos. Me estoy hundiendo en una vida muy aburrida. La escritura así es, tediosa. Por eso, en cuanto los escritores nos liberamos un poco, nos lanzamos al desmadre como perros callejeros.

La novela que estoy escribiendo explota un poco más al personaje de la madre que aparece en Melamina. Al toparme con tan buen personaje, decidí que tenía que escribir algo sólo para ella, pero por sus características y por todo lo que rodea la herencia comunista dejada por el Partido Comunista y el PSUM en este país, la novela comienza a alargarse. Espero terminarla pronto, pero es algo que no puedo prometer.

¿Cómo sientes este momento de la literatura nacional, cuál sería tu diagnóstico?

Soy muy malo para opinar sobre la literatura nacional. Son varias razones, una de ellas es que casi no leo novedades. Tengo una lista enorme de libros por leer y la gran mayoría no tiene que ver con autores nuevos. Otra, es que me gusta mucho la literatura estadounidense, así que la mexicana queda en segundo lugar. Una más tiene que ver con las múltiples decepciones que me han dado los autores nacionales. Muchas veces tomo un libro, una novedad incluso, y termino aventándolo lejos porque es literatura floja, como si esto se tratara de escribir lindo, jugando con caramelos de colores. Por supuesto que hay autores mexicanos que respeto y, hasta eso, es una lista larga, pero nunca me siento seguro para hablar del tema.

Por otro lado, a pesar de que estamos en un país con malos gustos y que no es lector, y que, además de que he escuchado seguido que la calidad de la literatura nacional va a la baja, puedo ver que a muchos colegas les va muy bien, incluso varios viven de esto. Así que no sé bien cómo interpretar todo esto. ¿La literatura no es muy buena pero vende bien? ¿O tal vez estoy equivocado y la literatura nacional no sólo es de calidad sino que además vende bien?

Veo que ahora sí andas de feria del libro en feria del libro. ¿Para qué sirve todo esto, para vender libros o para hacer relaciones públicas?

Pues mi intención principal, aparte de divertirme viajando, es que la mayor cantidad de gente conozca mi libro. No me interesa tanto que lo lean los especialistas, me agrada más cuando personas que no tienen nada que ver con el mundillo de la literatura se acercan y me dicen si les gustó o no lo que escribo. Esa es mi primera intención. Creo que eso debería ser a lo que aspire cualquier escritor, a que su obra la lea quien sea. Uno de los momentos de mayor orgullo en mi vida fue cuando el cantinero que me sirve la cerveza en una de mis cantinas favoritas se acercó a la mesa y me dijo que le gustó mi libro. Para mí de eso se trata escribir y para eso voy a las ferias de libro, si en el camino hago relaciones públicas, pues tampoco las voy a despreciar, por supuesto.

Descubrí también que por eso no me gustan los encuentros de escritores. En las ferias te enfrentas a los lectores, en los encuentros descubres que están ahí para olerse los culos entre ellos. No, eso no es para mí, definitivamente.

¿Por qué sigues de necio en dedicarte a la literatura, qué te motiva?

Es simple, es una de las pocas cosas que sé hacer medianamente bien. También porque me permite trabajar a mi ritmo. Por muchos años quise ser músico, pero dependía de la agenda de los demás, con la literatura el trabajo es individual. Aunque son dos actividades contrarias. La música persigue la vida, la literatura está detrás de la muerte. En fin, ambas son importantes en mi existencia.

Lo que más me motiva es escribir la literatura que me gusta leer, muchas veces no encuentro con facilidad ese tipo de obras, entonces no me queda más que escribirlas. Por otro lado, sigo esperando el momento en que me dedique sólo a esto durante las mañanas y en las tardes pueda irme a beber sin pensar en que al día siguiente tengo que despertarme temprano, pero cada vez queda más lejos ese sueño.

¿Qué le preocupa a Daniel Herrera?, porque no quiere ser chairo, ni izquierdista, ni derechista, ni nacionalista, ni nada… ¿De qué vas tú?

Pues intento ser un humanista, pero la humanidad cada vez me da menos argumentos para serlo. No creo en la izquierda política de este país porque los políticos nacionales me han demostrado que todos están cortados de la misma tela. Esa de la que están hechos la gran mayoría de los mexicanos. Eso aplica igual a la derecha. Me burlo de los “chairos” porque suenan falsos, quieren arreglar a la humanidad a punta de comentarios en Facebook y tuits. Sus argumentos no son críticos, repiten lo que les dicen desde la cúpula política de dizqueizquierda. No creo que muchos de ellos siquiera hayan leído a Marx. Vamos, que para mí Marx es muy importante, ya sea porque disiento de lo que escribió o no, pero por lo menos lo he leído.

No soy patriota, me repugna la pura idea, pero nunca he dicho que no sea parte de una nación. Por más que vea múltiples defectos en este país, no tengo otro, aunque tengo que decir que me siento más identificado con el norte que con el sur o el centro.

Me preocupan muchas cosas, pero no me acelero. Con esto quiero decir que antes de dar una opinión sobre algo, prefiero enterarme con certeza. Es una idea básica que siempre manejo, no dar nada por hecho, no apresurarme y llegar a conclusiones sin entender por completo a lo que me enfrento. Es un método lento, pero me permite pensar con claridad y no andar opinando pendejadas a diario.

Alguna vez platicamos que tus posturas políticas han hecho enojar a tus amigos, ¿lo haces a propósito o te das cuenta cuando ya pasó?

Muchas veces ni siquiera me doy cuenta que puedo ofender a alguien. Me fallan las habilidades sociales. A veces simplemente doy mis opiniones y los demás se enojan. Aunque sí, muchas veces me gusta molestar a los demás, pero lo hago en un plan más bien juguetón. Los demás no lo toman así.

¿Le recomendarías a tus hijos que estudiaran o se dedicaran a la literatura? 

Creo que no, me gustaría que se dedicaran a algo que les diera más dinero. Pero tampoco se los prohibiría. En fin, cada quien se dedica a lo que se le antoja.

¿Cuál es tu plan para no morir en el intento de ser rico, famoso e inmortal en la literatura? 

¿Se puede ser un escritor rico, famoso e inmortal en México?

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5 Responses to “Esa “extraña suerte” de Daniel Herrera”

  1. pedro

    Honestamente, mis respetos a Daniel Herrera, es una excelente y persona y un hijo de la chin…

    Mis felicitaciones, mas que nada, que jamas se rinda.

    Responder
  2. Luis Andrés Miranda Mendoza

    Qué buena entrevista. Muy buenas respuestas. Me agrada la sinceridad de muchas, y claro: coincido con mucho de lo que dice. Creo que patina en eso del patriotismo, pero la idea que quiere expresar la entiendo y la comparto. Por lo demás, dice tantas cosas ciertas. Decicir ser escritor es como dar permiso para que alguna vez, algún momento indeterminado, te sodomicen con un palo con púas. Así de rápido pierdes la inocencia y los sueños. Supongo que para bien: se llega más lejos siendo bien chingón que consiguiendo todo lo que quieres… Buen día.

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  3. Antonio Ibarra

    asistí a la presentación de su libro Melamina, en el teatro Isauro Martínez de Torreónm Coahuila, da gusto que un autor lagunero siga cosechando frutos, se lo merece, no cualquiera selecciona esta carrera de escritor como apostolado, creo que así lo toma Daniel Herrera, y su manera de redctar tan cotidiana , ese estilo acerca a los lectores , al menos a mi , ! mucho éxito Daniel !

    Responder

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