Daniel Espartaco en su reciente publicación en la Revista Nexos (http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=2204289) dice: “entre los escritores también hay tipos, como signos zodiacales; el mío es el de los que escriben el mismo libro a lo largo de su vida”.

A este mismo signo pertenece David Miklos, cuyas novelas son todas familiares, es decir, “su eje es la familia”, pero también la búsqueda del origen (genealógico, de los miedos, la infancia, de una voz, etc.). La relación entre ambos escritores es de primera instancia, de admiración. Miklos descubre el talento de Espartaco y lo reseña dos veces (“Camarada mío”, para su libro “Cosmonauta; y “Nacido en Chihuahua”, para “Autos usados”). Daniel, prefiere leer novelas hechas de relatos, libros de relatos que puedan leerse como novela o novela corta: con esto podríamos describir los últimos tres libros de Miklos (“El abrazo de Cthulhu”, “Brama” y “La vida Triestina”).
De esta relación de mutua lectura (no hay registro de las lecturas de Daniel, pero podemos intuir que lee a Miklos), tal vez de “maestro y pupilo”, puede surgir una literatura enriquecida (no sólo de quien lee lo ya publicado, sino de quien esta en contacto durante el proceso de creación), como con Mario Bellatin y Margo Glantz, cuya relación llega a la escritura y los personajes de sus libros.

Ignoro si hay mas ejemplos entre los escritores mexicanos, seguro alguien sabrá listarlos. No se si sea demasiado decir, pero me parece que en lugar de los talleres de literatura, este tipo de relaciones beneficia más a la literatura. Ambos escritores, tienen una propuesta muy definida.
He leído todos los libros de David Miklos, es una escritura que disfruto mucho, me interesas sus temas y su narrativa, por eso recomiendo acercarse a sus libros, cualquiera. De Daniel Espartaco Sánchez, he leído “Gasolina”, y creo que ahí está el germen de su propuesta, una literatura de acción pura, lanchas y balazos, o como ha dicho más recientemente en Twitter: “Cuando me hablen del gran nuevo libro de la literatura mexicana preguntaré: ¿Tiene bazucazos desde un helicóptero? ¿No? No me interesa.”