Sería absurdo si estas prácticas un poco alucinantes y disparatadas no estuvieran generando tantos comentarios en los medios de comunciación (es la idea de marketing más original que he oído en mucho tiempo). En Cataluña oí la noticia en la radio pública, con declaraciones de la traductora Esther Roig, y no tenía un aire de “denuncia” (sí de un cierto grado de queja, pero el dinero que le reportarán los derechos de traducción supongo que compensan).