“Yo no vivo dentro de los demás”: Yuri Herrera

¿De qué va Yuri Herrera con su tercera novela La transmigración de los cuerpos? Va para consolidarse como uno de los narradores más importantes de la literatura latinoamericana contemporánea. Su pluma es flecha que llega más allá del blanco literario, pues se sumerge en los que son negados, invisibilizados y destinados a no obtener reconocimiento alguno en el sistema que acepta lo correcto y lo deseable. Los indeseables, los que viven, los que construyen sin necesidad de triunfalismos sociales, que buscan anonimatos y se refugian en motes y leyendas urbanas, como fantasmas que transmigran de cuerpo en cuerpo, para hacer lo que les corresponde y no lo que desean. Porque muchas veces se desea sin saber lo que se quiere, y entonces, ¿para qué perder el tiempo en ello? Hay que ir a lo inmediato, a lo que prolongue lo que se tenga que prolongar, como destino, aunque eso sea lo más parecido al libre albedrío y no lo sepamos. Los temas que escribe Yuri son universales, por eso impactan en todos los países a los que ha sido traducido.

“a mí me preocupaba hablar sobre cómo se trata a las víctimas, a los cuerpos, a las personas que han muerto, y esto era una cosa que me incitaba a reflexionar”

A pesar de sus aciertos literarios, Yuri Herrera se niega a ser etiquetado como el Juan Rulfo del siglo xxi, aunque varios críticos literarios, como Michi Strausfeld, ya lo consideren así. Tímido, pero con un tono contundente, dice al respecto: “¿Qué haces cuando te preguntan algo así, qué dices? Te ponen en un lugar imposible, bajo ese supuesto. Creo que uno tiene que estarse olvidando de eso, porque te deja de preocupar lo importante”.

Nacido en Actopan, Hidalgo (1970), se ha forjado camino literario sin prisa, pero con la contundencia de los que llegan para tomar el lugar que le corresponde dentro de la literatura mexicana. Su novela Trabajos del reino (2004), fiel a la forma de ser de su autor, entró al mundo literario con paso firme pero casi silencioso, al obtener en el año 2003 el Premio Binacional de Novela Border of Words, convocado cada año en conjunto por México y Estados Unidos;  y sin embargo, no fue sino hasta el año 2008 que fue editada en España por la editorial Periférica, lo que le permitió un año más tarde obtener el premio “Otras voces, Otros Ámbitos” a la mejor novela publicada en España. El primer escalón se cimentó con fuerza.

En su segundo libro, Señales que precederán el fin del mundo (2009), consolidó una narrativa propia, que va de lo poético a la crudeza de una metarrealidad que cala por la cercanía con lo que sucede en México, pero también permite que en cualquier parte del mundo los lectores se sientan identificados por la simbología y arquetipos que utiliza para que los personajes cuenten lo desgarrador que es vivir en la ficción y en la no-ficción.

La narrativa de Herrera trastoca por la capacidad que tiene de embellecer el dolor con una estética que se acompaña de una voz literaria auténtica. La realidad es que no se puede ser objetivo ante sus letras, es por ello que hay cierto interés y morbo literario en  su tercera novela. ¿Logra dar el tercer knockout?portada_la_transmigracion_de_los_cuerpos_10_cm_med

Días antes de su llegada a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en noviembre del año pasado, nos pusimos a platicar vía Skype y después de respirar hondo y profundo, me confesó off the record que sabe que debería platicar sobre su proceso creativo y sobre la razón de ser de esta novela, pero que prefería no pensar en ello. Para Herrera los escritores y las relaciones públicas no deberían de ir de la mano. Sin embargo, no le hace falta saber qué decir con exactitud, basta que inicie la conversación y se sienta cómodo con las primeras frases que emite para que sus ideas comiencen a fluir sin receso. Sobre el proceso de escritura de este libro responde:

“En cada libro que voy a escribir, siempre tengo un núcleo que a veces se compone como de dos partes y en este, por un lado, quería escribir algo que sucediera en una epidemia, porque desde hace tiempo he venido pensando que es algo que, de algún modo, nos puede suceder por distintas razones: por la sobrepoblación, por la cantidad de antibióticos que tomamos, por la cantidad de locos que hay en el mundo. Además, a mí me tocó el susto de la influenza, estando en México, y  fue una experiencia extraordinaria, es muy difícil, verdaderamente, que puedas vivir algo así.

Y la otra parte tiene que ver con que una de las cosas que me preocupa es lo que está sucediendo en este momento en México; no es nada más el asunto de la violencia, sino lo que hacemos con las consecuencias de la violencia y a mí me preocupaba hablar sobre cómo se trata a las víctimas, a los cuerpos, a las personas que han muerto, y esto era una cosa que me incitaba a reflexionar. Así surgió.”

El título del libro, evidentemente, remite al concepto de transmigrar,  el cual puede encontrarse tanto en religiones hindúes (reencarnación budista), como en ciertos filósofos griegos (Empédocles, Platón y neoplatónicos) y, que de cierta manera, resalta el hecho de trastocar la vida y sus formas, por lo que la historia que nos cuenta Herrera cumple con sumergirnos en una transformación constante de dos cuerpos que necesitan llegar a su destino, pero que junto a ellos, las acciones y pensamientos de los personajes involucrados, también cambian y se encargan de reflejar la violencia en sus distintas dimensiones. Dicha violencia da en cara y nos hace cuestionar si de verdad será imposible combatirla o seguiremos dentro de ella al ser considerada parte de la naturaleza humana.

Para Yuri Herrera, la violencia es algo que todos tenemos:

“O al menos esto es una especulación o es una teoría, porque yo no vivo dentro de todos los demás para saber lo que todos viven. Pero me parece que es parte de las cosas que tenemos los seres humanos, y no nada más la violencia sino cómo lidiamos con ella, cómo la contenemos, cómo nos lamentamos por ella. Y a la hora de escribir, creo que uno toma sus experiencias personales, sus propias de lidiar con la violencia y trata de contar historias con ese descubrimiento personal… Historias que de algún modo también puedan comunicarse o puedan, de alguna manera, establecer vínculos con la manera en que otros se relacionan con la violencia.”

Disfrutamos esta fantasía llamada orden social porque siempre estamos delegando la responsabilidad sobre alguien más

Es innegable que ante el contexto social y político en el que está sumergido  México, la violencia de la que habla el autor en todas sus obras suele relacionarse al fenómeno del narcotráfico —Herrera es considerado un escritor de la ahora llamada narcoliteratura, aunque él se desmarque de ello—,  sin embargo, en esta tercera novela, se enfatizan las relaciones de poder que pertenecen a lo que podríamos denominar un sistema underground, ese que, aunque sabemos que existe, pensamos que pertenece a lo que consideramos “lo otro”, del que no somos parte.

Al preguntarle su opinión al respecto, Yuri Herrera responde:

“Por supuesto que hay un mundo underground, pero, ese underground no significa que sea ajeno a los demás, sino simplemente a veces los demás deciden no verlo. Pero no es que no se sirvan de él, no es que no lo utilicen, no es que no sea parte de la lógica en la que viven, sino que, simplemente, ese mundo subterráneo es una parte del mundo visible, pero que es más cómodo hacerlo invisible, porque si no, uno tiene que lidiar con ciertas cosas con las que no quiere lidiar, pero que cotidianamente tienen que ser resueltas; y esto se extiende a un montón de cosas, como el saber cómo producimos lo que nos comemos, de dónde obtenemos las cosas necesarias para nuestra vida, etc.

Disfrutamos esta fantasía llamada orden social porque siempre estamos delegando la responsabilidad sobre alguien más, responsabilidad de construirnos una cierta visión dentro de la cual es normal comer de esta manera, vivir y deshacernos de los muertos de una cierta manera, y existe todo otro mundo ahí, con el que estamos conectados pero que preferimos no ver y que se encarga de eso.”

Atendiendo a esto que dices, entonces, ¿tus personajes actúan por voluntad o son llevados por las circunstancias que los obligan a encargarse de eso con lo que no queremos lidiar?

“No existe ninguna de las cosas en estado puro, las circunstancias en las que tú no tienes absolutamente nada que ver y la voluntad que se impone por completo, cualquiera que sean las circunstancias. Como yo pienso a los personajes que escribo es que tienen circunstancias muy duras, a veces que parecen imposibles, pero que tienen que buscar la manera, dentro de esas circunstancias, de preservar algo de sí mismos y de preservar algo de su voluntad para, digamos de algún modo, intervenir en el mundo que les ha tocado.”

Ya encanchados, y más en confianza, le hago saber que noto que en sus tres novelas el sexo se manifiesta como una relación de poder en la que, de algún modo, el hombre se vuelve vulnerable y la mujer toma fuerza y mando. ¿Lo premeditas así o es algo que simplemente va naciendo junto a los personajes?

“Creo que tiene que ver con estos personajes específicos; es decir, si yo pienso en la novela Trabajos del reino, ahí tenemos los dos tipos de sexo: uno en el que sí es una cosa más de poder de la mujer, pero otro, hacia el principio de la novela, donde muy claramente el sexo que [el personaje] tiene es —aunque él sea muy inocente y muy cándido— de algún modo su iniciación al mundo del poder y él es quien  tiene el poder, porque la muchacha con la que tiene sexo no tiene ninguna capacidad de decisión ahí, simplemente está haciendo lo que le ordenan. Tiene poder a partir de que su cuerpo está haciéndole algo al otro personaje que él ni siquiera tiene idea, es decir, es una virtud, es una potencia que ella tiene, pero digamos, no tiene la capacidad de decidir si lo hace o no lo hace. Y después en esa novela tenemos otro momento en dónde el poder es claramente una capacidad de decisión.

En  cambio, en Señales que precederán al fin del mundo sí, es…. Pero no sé si sea exactamente a cómo sucede en esta novela, y tampoco sé si los hombres se sienten vulnerados por esto, creo que más bien es un momento en el que descubren algo de sí mismos gracias a que renuncian a ese poder. Gracias a que no lo ven sólo como una relación de poder y puede que no sea posible desligarse de eso, es decir, deshacerse de la parte del poder con relación al sexo, pero por lo menos, creo, si una de las partes decide que no va a ejercerlo, creo que, con relación al amor, con relación al sexo, tiene más que ganar.

Hay escritores que le huyen a las escenas eróticas en la literatura, en cambio en tu narrativa siempre está presente: ¿esto es una necesidad tuya como escritor o a la hora de crear tus personajes ellos te lo exigen?

“Esta es la primera vez que hay una escena explícita de sexo con relación a las otras novelas. En las otras era mucho más sugerido que descrito y sí es algo que de algún modo me exigen los personajes y me exige la historia, porque es parte de los polos entre los que se mueven. De estar entre la pulsión de vida y el territorio peligroso en la que permanentemente alguno de estos personajes tiene que estar sobreviviendo, entonces a lo mejor la respuesta es sí, a las dos cosas, es decir, que yo lo necesito, de que es una manera de ir pensando también en mi relación con el sexo y que también los personajes lo requieren en función de la historia, de que es algo que es inevitable dentro de la naturaleza de las historias en las que están envueltos.”

Hay una parte en este libro, La transmigración de los cuerpos, en donde el personaje principal dice: “Todo lo bueno es un pedazo de algo horrible”. ¿Esto es una filosofía de vida o la aceptación de la realidad?

“Es una intuición que tiene ese personaje, y eso es un temor que creo que muchos tenemos muchas veces, ¿no?, es decir, es muy fácil, a veces, simplemente pensar que la vida es una mierda, o que ya la hiciste en la vida, y eso es tan falso como lo primero. Es muy fácil pensar cualquiera de estas dos cosas. Y eventualmente tú descubres que nada es definitivo. Lo que uno no puede hacer tampoco es dejar de disfrutar lo bueno, o escapando al dolor que es necesario sentir a veces, simplemente pensando que eso es pasajero. Las cosas son pasajeras, pero uno tiene que prestarle atención al momento en el que están sucediendo. Y eso creo que es parte de lo que está viviendo este personaje, porque es alguien que de algún modo está desencantado de las cosas buenas que le pueden suceder, porque piensa que siempre es parte del algo más horrible y también puede lidiar con las cosas horribles, porque de algún modo está consciente de que se van a acabar, pero es una manera de mantenerse en una especie de punto medio que le resulta insatisfactorio en términos vivenciales.”

Al leer el texto, no pude dejar de notar un cierto acercamiento de Yuri Herrera, como autor, a la ciencia ficción, ¿qué dices al respecto?

“Me extraña que sea la segunda vez apenas que alguien en la vida me ha mencionado que siente una influencia de la ciencia ficción, de verdad, porque para mí es uno de los géneros que más me ha influido. Me importa mucho, trato de leerlo constantemente, pienso en los temas de ciencia ficción y aunque evidentemente esto no es un texto de ciencia ficción, sí creo que puede tener algo salido de ahí, en términos de cómo uno se extraña de la realidad para reconstruir algo nuevo, pero a partir de esto nuevo contar las mismas obsesiones, miedos, ambiciones, angustias, propósitos que contamos con las historias que pueden llamarse realistas. Sí tengo entre mis proyectos a futuro hacer un librito de ciencia ficción. Ya veremos cómo se acomoda.”

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9 Responses to ““Yo no vivo dentro de los demás”: Yuri Herrera”

  1. Karenin

    La transmigración de los cuerpos tiene la habilidad de mostrarnos un mundo ya de por sí terrible, de pistoleros, tabernas y charcos de sangre, que además sufre la amenaza de una epidemia apocalíptica. Y en lugar de cebarse en el dramatismo que incorpora tal premisa –error en el que mucho otros habrían caído–, la aborda con un humor a la vez ácido y tierno, que sabe extraer de cada personaje algo de su dignidad perdida y poner un poco de esperanza en un mundo que se desploma con todo el peso del acero. Su voz es tan poderosa como la de Rulfo, tan llena de esos matices y olores que nos sitúan en el corazón de los suburbios mexicanos, e incorpora el poder de fascinación de Sábato y el aliento de Bolaño. La transmigración de los cuerpos es a la vez una tragedia clásica, un retrato en color de un mundo que creíamos en extinción y una novela de redención cuya épica permanece bajo tierra esperando a que la desenterremos.

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  2. Libro gratis | blog indieo

    […] de los cuerpos (2013) de Yuri Herrera, y para ganárselo lo único que tienen que hacer es comentar la entrevista que Brenda Navarro le hizo a Herrera y contestar la siguiente pregunta: ¿qué aspecto mencionado en la entrevista le llama su atención […]

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  3. carloslara007

    Me gusta leer a Yuri precisamente porque sus escritos e historias siempre tienen un sabor a ciencia ficción, me llama la atención en su entrevista esa parte porque parece estar tomando consciencia de ello y me alegra saber que en un futuro próximo leeremos algo netamente ciencia ficción de Yuri. Mi participación por su libro xoho(at)artandcomic.com, Gracias!

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  4. Pierre Herrera

    Si como se dice en la entrevista, este último libro de Yuri Herrera trata sobre la cuestión física de los cuerpos al morir, de eso cuerpos de personas inexistentes para la mayoría, porque es más sencillo no abrir lo ojos ante la realidad desnuda de esas personas que buscan la vida en lugares de exclusión y olvido, y trata sobre ese ir y venir de sus cuerpos, en un herrar infinito, y de cómo con tal de seguir ignorándolos se dice otra cosa a lo que se piensa; entonces, no sólo “La transmigración de los cuerpos” está entre “Los muertos” de Joyce y la obra de Rulfo, sino que podría ser clave para alumbrar y hacer visible un poco la realidad de gran parte de los mexicanos, americanos y personas de todo el mundo, que son ignorados por otros, y, claro, para entender la obra por venir de Herrera. ¿Quién no quisiera leer un cruce entre Joyce y Rulfo que hable de y desde el presente? Yo no me lo perdería.

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  5. Alan Suarez

    Yo, a comparación de los comentarios anteriores, no he leído La transmigración de los cuerpo, por lo que creo sería justo recibirlo y así poder emitir una opinión. Una amiga escritora y lectora incorruptible me habló de Yuri en general y de la precisión en su prosa. Sin embargo, lo que sucede con entrevistas como éstas, en donde el entrevistador califica a Yuri como “uno de los principales narradores de la literatura latinoamericana contemporánea” es que nos dejan sin verdaderos asideros a los lectores. No dudo que haya señas compartidas entre las literaturas de las naciones de América, y tampoco que el trabajo de Yuri sea de tal fascinación que le haya valido varios premios, pero aún me queda la incógnita de llegar al entramado de su prosa y su poder narrativo. Saludos.

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  6. Alan Suarez

    La concepción filosófica que le da nombre y cierto hilo narrativo al libro también empata con las ideologías de la mesoamérica prehispánica, lo cual le da una profundidad cultural al universo de la novela. Por otro lado, las voces que hablan a través de Herrera viven y persisten en una realidad de situaciones extremas, y parecen encararla con una postura unívoca, y pienso, la más consecuente: seguir adelante con los medios disponibles.

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